A las 22:00 horas
comenzamos nuestro viaje a Marruecos.
Cena ligera en casa, sujetamos la caravana y con José, que ha pasado a
buscarnos, vamos a la gasolinera donde nos esperan Flo y Mari Paz.
De
camino a la gasolinera, el punto de encuentro, perdemos dos veces a José.
Despiste.
Por
fin todos juntos y con los coches repostados salimos hacia Marruecos. El Patrol
con Miguel y Amelia con la caravana abriendo la marcha, detrás el Lada de José y
finalmente Flo y Mari Paz en el Maverick. Va a ser el orden de todo el viaje.
Primera parada en Calatayud, en el área de descanso, para estirar las piernas.
Segunda parada en el área de descanso del km. 172. Aguantamos bien el sueño,
estiramos las piernas, fotos y vuelta al camino.
A
pesar de la música y las conversaciones por la emisora el sueño hace estragos,
la copiloto del Patrol se duerme.
Por
fin parada para dormir todos, entre Aranjuez y Ocaña, en el aparcamiento del
Restaurante Las 3 Jotas. Son tres horas de sueño reparador que saben a poco.
Nosotros dormimos en la caravana, Flo y Mari Paz y por otra parte Jose prefieren
dormir en el coche.
15 de agosto
Aranjuez – Ocaña
Desayunamos en la cafetería del Restaurante Las 3 Jotas y emprendemos camino
hacia Algeciras. Se supone que hoy a las 21:30 embarcamos rumbo a Ceuta, así que
vamos con hora y no muy rápidos, por cierto.
Tras
una parada técnica para apretar tornillos al pistacho (léase el Lada), seguimos
hasta la siguiente gasolinera, repostamos coches y personas y nos informamos del
posible lugar para comer, que será la siguiente parada. Parece ser que Guarromán
no será el lugar elegido.
Pues
sí, hemos comido en Guarromán. Sobre las 13:15 parada para comer. La comida
buena, mucho pimiento y cebolla pero bien (a las chicas no les gustan). Hace un
calor espantoso en el coche, y fuera también, será para irnos acostumbrando a
las temperaturas de Marruecos. Lo que menos apetece es conducir, pero hay que
llegar a Algeciras y la media de velocidad no es muy alta, Miguel tiene sus
limitaciones por la caravana, pero el Lada no puede correr.
Prueba superada, tras una parada más y pasar todo el calor del mundo, llegamos a
Algeciras a las 20:15. Había serias dudas de que lo consiguiéramos, pero nos ha
sobrado tiempo, somos la leche. Conseguimos pasar en el ferry de las 21:00,
media hora antes de lo previsto, y a las 22:00 estamos en Ceuta. Estamos en otro
continente.
La
cena es en la caravana tras haber repostado los coches y llenar los bidones de
reserva todos menos Flo, que decide pasar de llevar peso extra. Vamos todos con
los coches bastante llenos. La cena es una cena ligera, ensalada de pasta,
apetece más beber que comer.
Ya
llevamos 24 horas de viaje.
Siguiente etapa cruzar la frontera y pasar a Marruecos.
La
frontera española se cruza sin problemas. En Marruecos tampoco tenemos
problemas, pero allí la medida del tiempo es diferente, a parte de que son dos
horas menos. Los chicos se encargan del papeleo y las chicas esperan en los
coches. Nos cuesta una hora poder cruzar, este año miran y remiran los papeles
de los coches y los de la caravana. Hay más gente que hace dos años y nos ha
costado más cruzar. Anécdota: Flo de profesión es artista, es lo que entiende el
marroquí que nos ayuda a rellenar los papeles y lo que pone.
Buscamos sitio para dormir hoy. Tendrá que ser en viaje, no hay ningún camping
cerca. En Misk han cambiado las calles y dormir donde lo hicimos la vez anterior
es imposible. Además debe haber alguna fiesta y hay un montón de gente por la
calle.
Tras
perdernos y encontrarnos seguimos viaje. José no pudo seguir a Miguel, que hizo
uno de sus cambios de dirección estilo marroquí y que no pudo avisar por emisora
porque no las llevábamos operativas, quitamos las antenas antes de pasar la
frontera y aún no habíamos tenido oportunidad de volver a colocarlas.
Tras
la movida de la perdida y reencuentro, emprendemos rumbo a Tetuán, donde
dormiremos esta primera noche en Marruecos. Será al lado de una gasolinera y de
las puertas de la ciudad.
La
caravana va muy bien para estas ocasiones, pero le falta el baño.
Con
la diferencia horaria, aquí son dos horas menos, dormimos poco.
16 de
agosto
Tetuan
Dormimos bien, pero poco, desayunamos, nos aseamos como podemos (si la caravana
tuviera taza del baño y ducha, sería la leche), y emprendemos camino. Colocamos
las antenas de las emisoras de los coches para evitar pérdidas, parece que somos
propensos, dos días, dos pérdidas o despistes.
Rumbo a Chefchauen.
Chefchauen
Visitamos la plaza de Mohamed V y damos una vuelta por el pueblo, todo después
de tomarnos unos zumos de naranja natural y un bocadillo tradicional suyo de
queso (por el tipo de pan), que está delicioso.
Seguimos camino, esta noche queremos dormir en Meknes.
En
el camino paramos a comer, pedimos una ensalada con todo, muy buena, patatas
fritas y un kilo y medio de carne asada para los cinco. Parece mucho, pero o
tenemos mucha hambre, o está delicioso (las dos cosas en realidad) y no sobra
nada. Además de delicioso, es barato, nos cuesta 260 dirham todo.
Vemos las primeras cabras, están en la parte de atrás del restaurante, y se
comen todo lo que pillan.
La
siguiente parada es en Mulay Idris. Llegamos por una carretera poco más ancha
que una pista y asfaltada. Parece ser que no es la que deberíamos haber tomado
(despiste) pero tiene su punto. Llegamos por la parte de atrás del pueblo, por
así decir, y nos encontramos un acueducto romano en perfecto estado. Nos
comportamos como auténticos guiris y nos dedicamos a hacer fotos.
Una
señora muy amable nos indica como salir a la carretera principal.
Ya
no es hora para ver Volubilis y vamos a buscar un camping para dormir esta
noche. Es el camping de Meknes que está un poco antes de llegar al pueblo. El
camping está muy bien, llegamos de noche. Cena estupenda y barata, agradables
dueños. Por fin podemos ducharnos. De la piscina pasamos.
Flo
y Mari Paz montan su tienda fácil, realmente es fácil montarla, veremos si es
tan fácil guardarla. José monta la suya, también es fácil montarla. Le hace
falta el compresor para hinchar el colchón, pero todo se soluciona. Mañana nos
espera Volubilis.
17 de agosto
Meknes
Amanece, y bastante más tarde nos levantamos, todos menos Miguel que se levanta
a las 5:30 para mira el coche, el motor y el interior, se sale el gasoil de
algún bidón.
Aseo, desayuno y rumbo a Volubilis. Bastante más tarde de lo que deberíamos,
pero parece ser la tónica del viaje.
Vamos todos en el Patrol, es más cómodo ir todos en un solo coche. Visitamos las
ruinas romanas, hacemos un completo reportaje fotográfico y hay quien compra el
primer recuerdo del país. De aquí nos vamos a casa del conocido de Miguel: Hasan.
Comemos allí y compramos recuerdos, nos hace precio de conocidos, tiene de todo,
fósiles, piedras, collares, cerámica, etc. Miguel le da parte de lo que hemos
traído, casi todo ropa y cosas para niños, pues va a ser abuelo. Él a cambio
también nos regala cosas. La comida deliciosa, comemos kefta, albóndigas en
salsa con especias y ensalada. Son todos muy amables. Este es un sitio para
estudiar en futuros viajes porque tiene habitaciones para alojarse, nos la
enseña y están muy bien, además tiene una vista privilegiada, desde allí se ve
Volubilis.
Volvemos al camping a buscar la caravana y los coches y partimos hacia
Errachidia.
Pasamos por el bosque de cedros y vemos los monos, pero no paramos a hacer
fotos. Decidimos hacer una visita al Gran Cedro, el Cedro Goudrou.
Nos
lleva un buen rato encontrarlo, pues donde paramos y están los carteles que
indican el camino, llevan a una pista y con la caravana imposible meterse por
allí. Seguimos camino y un policía muy amable nos recomienda volver atrás y en
la última gasolinera que hemos pasado coger la carretera asfaltada, pero deciden
ir por la pista con caravana y todo. Misión imposible, no sólo por la caravana,
la pista no está bien, no la conocemos y se nos echa la noche encima. Flo ha
andado unos kilómetros y decidimos no correr el riesgo. Desandamos lo andado y
le hacemos caso al policía. El camino asfaltado nos lleva directos al cedro,
pero llegamos anocheciendo, va siendo ya una costumbre. Es grande, muy grande,
pero no tiene ni una sola hoja. Hacemos fotos pero hay poca luz, no sé qué tal
saldrán.
Se
ha hecho tarde y llegar a Errachidia es imposible.
Intentamos dormir en Midelt, en el monasterio cristiano. Nos acompañan unos
lugareños hasta allí, siempre hay alguien dispuesto a llevarte donde sea. Uno se
monta en el Patrol con nosotros y el otro en su coche delante abriendo paso.
Llegamos al monasterio con algo de “canguelis” por nuestra parte porque está en
las afueras de la ciudad, es de difícil acceso y esta en una plaza, pequeña, y
sin salida, una salida la tapa el coche que va delante y la otra nosotros, el
Patrol y la caravana lo tienen difícil para salir. Son amables, como siempre,
pero da miedo. Además Miguel se va a llamar al monasterio con ellos y los demás
nos quedamos en los coches esperando. Miguel está tranquilo, pero los demás no
mucho. El cura español José Antonio ya se murió, aunque hay un marroquí de los
que nos acompañan (el del coche) que lo conoció. Se llama Khalid y trabaja en
una fundación de bereberes, nos da su dirección pues Miguel está interesado para
dejarles ayuda humanitaria en otros viajes. El fraile que abre (después de lo
que parece una eternidad) es francés, le ha costado un montón abrir porque
estaba durmiendo y no acepta darnos alojamiento hoy. Le agradecemos el habernos
atendido y nos vamos.
Tenemos la posibilidad de ir al camping pero la situación nos ha dado un poco de
“mal rollito” y decidimos seguir viaje.
Finalmente dormimos en medio del campo, entre Midelt y Rich, bajo la noche fría
del Atlas marroquí. Conducir aquí agota por lo malas que son las carreteras y
por lo mal que conducen, además tenemos una guerra constante con las luces del
coche. Miguel las lleva un poco altas por la caravana y acaban poniendo siempre
y a última hora las largas. El que más lo sufre es Flo, va el último y le llegan
rebotados. A Amelia le hipnotizan las carreteras y acaba durmiéndose, Mari Paz
aguanta más.
Cenamos en la caravana y dormimos como siempre, José en su coche y los demás en
la caravana.
Hace
mucho frío, parece imposible, pero es cierto, después del calor que hemos
pasado, esta noche hace realmente frío.
18 de agosto
Atlas
Nos
despertamos en medio del campo con el cielo cubierto y mucho frío. Nos visitan
lugareños, que han salido de la nada, pidiendo ropa y cosas. Les damos un balón
para el niño, algo de comida y nos vamos, no paran de llegar. Miguel lleva ropa
pero no está clasificada y si nos ponemos a sacarla será un caos. No se cortan
lo más mínimo y meten medio cuerpo en la caravana para pedir, no entran porque
están las chicas dentro.
Desayunamos en una gasolinera. A este paso nos vamos a conocer todas las de
Marruecos.
De
camino a Meski, vamos viendo el paisaje del Atlas, el Gran Atlas, para pasar al
Anti-Atlas que comienza en Risianni.
Hemos pasado de tener frío por la noche y recién levantados a un calor
asfixiante. Pasamos por Errachidia pero no paramos.
La
siguiente parada en La Source de la Blue de Meski un oasis-camping. Calor
sofocante. Hemos comido allí, descansado un poco y nos hemos duchado, Miguel es
el único que se baña en la piscina-fuente, estaba repleta de niños y jóvenes
marroquíes, nada que ver con hace dos años, cuando había poca gente y casi todos
extranjeros, parece una piscina pública española en pleno agosto y festivo. Que
casualmente es lo que es hoy, agosto y festivo. Los demás intentamos dormir la
siesta.
A
Miguel le roban un móvil viejo que tenía en el salpicadero del coche mientras
Flo y Mari Paz descansan en la baca del Patrol, Amelia intenta dormir dentro de
la caravana, misión imposible, pues el calor es insoportable, y José descansa en
la tumbona al lado del Patrol. Nadie se da cuenta, increíble.
Visitamos a un bereber de los que venden cosas allí, los chicos están más
pendientes de los coches que de otra cosa y son las chicas las que acaban
negociando con el bereber. Nos quiere invitar a un te, pero es tarde y
declinamos la invitación. Amelia pica y compra tres collares típicos de los
bereberes.
Tras
el pequeño descanso y refresco partimos hacia Merzouga.
Hacemos una parada en el camino, en la fuente ferrosa, que es una especie de
géiser y el agua tiene el color como de hierro oxidado. Han levantado una
especie de caño que no estaba hace dos años. Tenemos suerte, ya es tarde y no
hay nadie vendiendo cosas, que alegría esta tranquilos y sin agobios.
La
siguiente parada, a 1 km. de la fuente ferrosa, en el hotel de lujo de Xaluca,
lugar de reunión de aficionados al 4x4. Es una kasba con piscina, adornos de
fósiles gigantes, etc. Es muy bonito. Los baños son occidentales, un lujo.
Además los lavabos están hechos con fósiles.
En
Risianni un marroquí nos informa de los albergues decentes en Merzouga, nos
recomienda el hotel Nasser Palace, con piscina, restaurante y bastante nuevo.
Tiene forma de kasba. Nos alojamos allí. El hotel ofrece contratar excursiones
en camello, 4x4 por las dunas, etc., pero pasamos, hay que levantarse a las 4 de
la mañana y no estamos por la labor.
Vamos a dormir en cama, para compensar la noche de ayer. La primera cama desde
España. Las habitaciones tienen baño y ventilador. Los lavabos también son de
fósiles. Hay cucarachas, tamaño maxi, pero bueno, la cama es muy cómoda y se
compensa.
19 de
agosto
Merzouga
Qué
maravilla dormir en una cama con ventilador y baño occidental dentro de la
habitación. Por la mañana Miguel y José estrenan la piscina. Vimos como la
terminaban de llenar por la noche, trajeron el agua en un camión cisterna. Por
la mañana estaba llena y clorada.
Pasamos de levantarnos a las 4 de la mañana para la excursión en camello y
seguimos a nuestra bola, quedando para salir a las 7:00 y saliendo pasadas las
9:00. El desayuno tiene mucho que ver con ello. Comemos poco pero bebemos un
montón de zumo, apetece mucho beber. Vemos cómo llegan los de la excursión en
camello, sus caras son todo un poema y cuanto a la ingesta de líquido parece
inagotable.
Vamos a la duna por nuestra cuenta. Tenemos la suerte de que el cielo está
cubierto y el sol no brilla en todo su esplendor, no obstante la temperatura es
muy alta.
Saliendo del hotel recto están las dunas y nada más entrar, no en la duna sino
en los inicios, Flo atasca, la arena está muy blanda ya y llevamos las ruedas
muy hinchadas como nos recuerdan los lugareños, que han salido como siempre de
no se sabe dónde. Miguel eslinga a Flo que sale sin problemas, ante la
expectación y el choteo general de los lugareños.
Los
niños ofrecen cosas para vender y piden constantemente dinero o caramelos. José
les da caramelos y se gana el apodo de Monsieur Bombon. No se sabe de dónde ha
salido tanta gente, pero no te dejan en paz. Según le comentan a Flo, "vosotros
tener pintas de querer ir lejos, coches muy preparados pero vosotros no volver
porque llevar las ruedas muy duras".
Evidentemente decidimos no entrar en las dunas sino rodearlas. Antes preguntamos
por el hotel de Ali el Cojo, conocido de Flo y de José y todo un icono del 4x4
en Marruecos, y casualmente es el sobrino de Ali el que nos guía. Cual no será
nuestra sorpresa al descubrir que es el hotel que está justo al lado del
nuestro. No sabíamos dónde estaba y por la noche cuando llegamos no se veía,
sino hubiéramos dormido allí. Preguntamos por Ali y está en España, que
casualidad.
Decidimos ir a rodear la duna y después volver a tomar algo, el día avanza y
cada vez hace más calor. Al principio llevamos delante al sobrino de Ali y luego
nos deja solos, no sabemos si nos estaba guiando o tenía que ir a algún sitio y
ha coincidido la ruta. La referencia son las dunas, deben estar siempre a la
derecha. Pasamos por caminos, por la nada, por la “tule ondule” y finalmente
decidimos dar la vuelta. Nos paramos para coger arena y Flo vuelve a quedarse
atascado, Miguel también y aunque consigue salir solo no puede sacar a Flo. Lo
eslinga José. El Lada puede subir casi media duna marcha atrás, pero ya no
enredamos más por si acaso, queda mucho viaje.
El
retorno al hotel es un poco más largo, porque tomamos un “camino” distinto en la
nada. La referencia sigue siendo la duna, ahora a nuestra izquierda. Es muy
divertido. Vemos kasbas a medio construir y otras construidas allí, en medio de
la nada. También nos cruzamos con unos pocos dromedarios, diferentes tamaños y
colores, ellos pasan de nosotros.
Llegamos bien al hotel, pagamos, enganchamos la caravana y nos vamos a tomar
algo al hotel de Ali. Tiene muy buena pinta también, con su piscina y tal,
además parece más grande. Dejamos una pegatina de Näy Clu en una de sus
ventanas. La llevaba Miguel en el coche de pura casualidad, nadie había caído en
llevar por si acaso. Decidimos dejar los más de 50º de Merzouga (a Flo se le ha
licuado el liquido del termómetro y lo hace a unos 60º) en un día de cielo
cubierto y nos vamos hacía el Todra.
Volvemos a Erfoud para coger la carretera del Valle de Jorf hasta el Todra. En
Tinejdad tomamos la que va hacia Tinerhir y al Camping Internacional “Le Soleil”
en el Todra. El camping perfecto. Baños con taza y limpios, espacio para la
caravana perfecto y la piscina una maravilla. Encargamos cena para las 20:30 y
nos vamos a la piscina. Hay lavadoras y pensamos usarlas pero finalmente
cambiamos de idea. No solo es camping sino también hotel, así que perfecto.
Además lo están arreglando, está mejor que hace dos años. Comemos (no todos) por
primera vez tajin, es raro pero aún no habíamos comido, al revés que hace dos
años que casi fue lo único que comimos. Miguel según su costumbre, ha entrado en
la cocina del restaurante, con su consentimiento, y les ha enseñado a hacer
huevos fritos, que es lo que él ha cenado.
Nos
hemos planteado ir al Todra la tras la cena pero estamos muy cansados, el calor
de Merzouga y los kilómetros. No hemos comido, hemos desayunado y pasado con
bebidas hasta la cena, lo curioso es que nadie ha tenido hambre.
Nos
vamos a dormir pronto, mañana nos quedan muchos kilómetros, las Gargantas del
Todra y llegar a Agadir por la noche, no muy tarde a poder ser.
Miguel y Amelia duermen en la baca del Patrol. Es un sitio perfecto, bajo las
estrellas, fresco y más esa noche que llueve un poco dos veces. La tercera vez,
casi a las 6, llueve más y hay que emigrar de la baca.
20 de
agosto
Todra
Nos
levantamos sobre las 7:00, desayunamos lo que hemos traído y partimos hacia las
Gargantas del Todra. Están asfaltadas, pero las lluvias del año pasado han
dejado trozos de asfalto roto y piedras caídas.
Cruzamos el río con los coches hacía donde está el hotel, fotos. Hay como
siempre rebaños de cabras, aunque estas son más pequeñas que las de España.
Nos
adentramos unos kilómetros por las Gargantas hasta el camping que hay más
adentro, y al que no se accede desde la carretera sino por pista. Vemos que está
muy mal para ir por fuera de la carretera, no hay accesos para ir por la pista o
por la montaña y nos volvemos.
No
solo hay cabras, también burros de tamaño reducido que marcan su ritmo yendo
delante de los coches.
Hay
puestos de venta de recuerdos, cosa que no había hace dos años, o por lo menos
no tantos, no obstante sigue mereciendo la pena ir, el paisaje es muy bonito.
Recogemos la caravana, pagamos el camping y hacia Agadir.
Anoche estuvimos oyendo la música de una boda que celebraban en el pueblo hasta
que nos dormimos y hoy al irnos nos hemos encontrado con los novios y
acompañantes. A la novia la hemos visto, casi imposible no verla, la cara tapada
por una tela de rayas de colores, vestida toda de blanco y decorado el traje con
espumillón. No debía ver mucho pues la llevaban de la mano todo el tiempo. Al
novio no le hemos visto, o si lo hemos visto no sabemos quien era, no había
ningún hombre que destacase de ropa de los demás.
Los
kilómetros y el calor empiezan a hacer mella, paramos a las 14:00 horas en una
gasolinera a la entrada de Skoura con los conductores cansados y hambrientos,
pero a esa hora ya no nos dan de comer. No obstante nos dejan usar las mesas y
comer allí nuestra comida comprando la bebida y el pan. Son muy amables.
Comida, sobremesa con té y vuelta al camino. Próxima parada Ouarzazate.
Visitamos los estudios de cine que hay allí, con guía, pero sin enterarnos de lo
que cuenta, no le hacemos mucho caso y además habla en francés. Vemos los
decorados de Kundun y otros egipcios, pero no los de Gladiator (los vemos por
fuera). También hay una avioneta, creo que de alguna película de Indiana Jones,
que por dentro es toda de madera.
Pretendíamos llegar a dormir a Agadir pero la carretera está en obras y vamos
muy despacio. Acabamos parando para dormir en una gasolinera a 107 km. de Agadir
en Olad Berhil, con los conductores agotados, y las copilotos también.
Por
cierto que los camiones van llenos de lucecitas por todas partes como los
árboles de Navidad.
21 de
agosto
Olad Berhil
Dormimos bien, pero no solos, creo que nos han visitado las pulgas.
Nos
despertamos en la gasolinera, desayunamos té y partimos rumbo a Agadir. Tenemos
que cruzar un puerto que es una pasada.
Por
fin llegamos a Agadir, al Camping Internacional. Dejamos los coches y la
caravana y comprobamos cómo están los medicamentos porque se salió el gasoil.
Después de clasificar y tirar lo que no vale, nos vamos todos en el Patrol.
Comemos en el Marjane de Agadir donde compré yo mi cámara de fotos hace dos
años. Tras la comida rumbo a Tiznit. Llegamos al Hospital y el recibimiento no
es el esperado, les dejamos la ayuda y casi parece que les vamos a pedir algo.
Un escueto gracias y fuera, nada que ver con hace dos años, cuando fueron todo
amabilidad. No nos dejan hacer fotos de la ambulancia, un Land Rover Defender
amarillo. Nos hemos pasado casi todo el viaje viendo Land Rover por todas
partes, y han cambiado de nombre, ahora son Sindis para nosotros.
No
volveremos a llevar nada allí, parece que no les hace falta. La ropa se ha
quedado la mayoría en la caravana, Miguel no se ha acordado de sacarla. No nos
han quedado ganas ni de ver Tiznit.
Una
vez en Agadir, buscamos sitio para cenar, damos un pequeño paseo por el paseo
que hay a la orilla del mar que está lleno de gente. Finalmente entramos en un
libanés. La cena está bien.
22 de agosto
Agadir
Nuestra idea era ir hoy a la playa, pero esta noche ha llovido y por la mañana
sigue cubierto. Flo dice que trae él la lluvia. Plan: ir a ver la Ciudad Vieja.
Vemos la kasba antigua que se derrumbó por un terremoto. Compramos unas dagas
tuaregs y unos pendientes. Miguel regatea como un bereber, más o menos, o por lo
menos le gusta hacerlo y a nosotros no, somos occidentales de precio fijo.
Miguel y Amelia se hacen unas fotos con una serpiente por el cuello, es pequeña,
está mudando la piel.
En
la Ciudad Vieja sólo hay ruinas, así que la vemos rápido y nos vamos al puerto.
Hay bastante lío, vemos descargar barcos y gente de un lado para otro. La visita
es corta y nos vamos a comer en el mismo puerto. Una hermosa fuente de pescado
frito y una langosta, simplemente delicioso.
Volvemos al camping, pagamos y viaje a Marrakech.
Tenemos un puerto incluido en la carretera. Es una pasada tanto por la carretera
como por los conductores, son increíbles. Aquí las señales parecen meros
adornos, y ellos unos kamikaces, cuanta más raya continua y prohibido adelantar
más adelantan, y Miguel se ha vuelto marroquí, conduce igual que ellos, será por
aquello de “donde fueres, haz lo que vieres”. Lo único que les salva es que no
corren, sino se estamparían. Lo normal es adelantar y formar tres carriles, el
adelantado, el que adelanta y el que viene de frente, se recolocan, hacen sitio
y pasan los tres. Cuando la carretera lo permite, claro, y si no son camiones.
Llegamos a Marrakech y al hotel Ibn Batouta sobre las 22:30. Hay sus más y sus
menos, pero al final nos quedamos, una simple y dos dobles.
Salimos a dar una vuelta por la ciudad para verla por la noche, vamos del hotel
a la plaza de Jemaa el Fna. Vemos los puestos nocturnos, la gente tocando
música, la cantidad enorme de gente que hay por todas partes y las calesas.
También vemos la Koutoubia iluminada. Nos tomamos un zumo de naranja natural
recién exprimido en la plaza, es típico. El dependiente muy amable, lo hace allí
delante de nosotros, vaya maestría con el cuchillo. Nos regala un zumo más.
Vuelta al hotel andando otra vez. Estamos agotados.
A
dormir, mañana más.
23 de
agosto
Marrakech
Después de una noche de sueño reparador, aunque de pocas horas, nos levantamos,
recogemos todo para dejar el hotel y desayunamos en él.
La
caravana, el Lada y el Maverick se quedan allí y nos vamos todos a ver Marrakech
con el Patrol. La circulación es un caos, mucho más que en el resto del país,
pero no hay apenas accidentes.
Vemos la Koutoubia de día y nos vamos a la parte vieja, al Palacio Presidencial.
Todas las casas son de color rosa tirando a teja, como en Albarracín.
Callejeamos, nos metemos en un mercado suyo donde no quieren que les hagamos
fotos. Llegamos a las tumbas de los Saadies donde está enterrado Al Mansur.
Compramos recuerdos y en marcha hacia el Palacio de Badi y el Bahía, pero están
cerrados, así que nos vamos a comer y luego volveremos.
Decidimos occidentalizarnos y comemos en McDonalds. La comida es igual en todas
partes, aunque aquí hay un menú árabe. Hay aire acondicionado y sillas cómodas,
es un sacrificio volver al calor.
Después de la comida damos una vuelta por las tiendas, buscamos el mercado
francés pero está cerrado. Encontramos una tienda con precio fijo y figuras de
tuaregs y no podemos resistir la tentación y compramos en mayor o menor
cantidad.
Finalmente y tras pasear por un mercado suyo y comprar varias cosas (nos ha
asaltado la fiebre consumista), vamos a ver los palacios.
Visitamos el Palacio de Bahía que es precioso. El de Badi tiene poco que ver y,
como siempre, se nos echa el tiempo encima, así que no lo vemos.
Parada técnica para hidratarnos, recogemos la caravana y camino a El Jadida. El
cansancio hace mella y el viajar de noche también y está siendo una constante en
el viaje. Hay que parar para descansar y llegamos al camping sobre las 00:00
horas.
A
dormir.
24 de agosto
El Jadida
Tras
levantarnos y desayunar nos vamos a ver la Ciudad Portuguesa con su muralla y
sus cañones. No podemos ver las cisternas porque están rodando un anuncio de
algo y no se pueden visitar hasta las 18:00 horas. Nos lo dice un policía muy
amable. Por la tarde ya no estaremos aquí así que las cisternas serán para otro
viaje. Coincidimos con un vasco que hace de guía a unas turistas francesas y
hablamos un rato con él. Resulta agradable encontrarse compatriotas fuera de
España.
Volvemos al camping a recoger y camino a Rabat. Comemos en un área de servicio
de al autopista, la comida bien, y los baños increíbles, se podría comer en el
suelo de limpios que están. Los conductores duermen la siesta y vuelta a la
carretera.
En
Rabat visitamos el Mausoleo de Mohamed V y la Torre de Hassan, que es como la
Koutoubia pero sin la parte superior, ésta termina recto. Nos hacemos fotos con
los guardias de las puertas del Mausoleo que son muy amables y posan sin
problemas con la gente. El Mausoleo es precioso, nos quedamos hasta que
anochece.
El
Mellah está cerrado y lo vemos de pasada. El Palacio Real también está cerrado,
lo cierran a las 18:00, así que nos vamos al Marjane a por las últimas compras.
Llenamos casi dos carros. Es el segundo Marjane que visitamos.
Cuando salimos para emprender viaje está lloviendo, y vemos un accidente, un
coche ha chocado contra una ladera, ha debido patinar por la lluvia, el asfalto
resbala.
Emprendemos el camino hacia Larache donde nos gustaría dormir, pero Miguel va
cansado y José también y paramos en un área de descanso a unos 60 km. de Larache.
Hacemos todo el camino con lluvia, a veces con mucha lluvia.
El
comentario general es que sólo nos falta hielo y nieve.
25 de agosto
Despertamos en el área de servicio con sol, parece que hoy no lloverá. Rumbo a
Larache.
Vamos un tramo por la autopista y después por la nacional, es más entretenida y
se ven pueblos y personas.
Paramos donde comimos el primer día hace dos años. Es muy pronto para comer, son
las 10:15 de la mañana. Vemos cómo limpian el restaurante mientras tomamos un
refresco. Parece un sitio no muy cuidado, es un bar de carretera, pero limpian
hasta los pilares y el toldo con agua y lejía.
Por
el camino paramos y le damos a unos lugareños las últimas bolsas de ropa que
llevamos. No sé si se las repartirán o habrá riña.
Llegamos a Tetuan y comemos allí, en el Marjane (es el tercero que visitamos) en
el Pizza Hut que hay allí.
Decidimos ir hacia la frontera y pasar pronto a Ceuta. Allí visitaremos a
Maruchi y Manolo, los amigos de Miguel.
Paramos en una playa antes de la frontera para poder decir que hemos pisado la
arena. Está nublado como siempre que intentamos ir a la playa. Miguel, José y
Mari Paz se meten al agua, pero solo los pies, aunque una ola decide mojar a
Miguel y le pilla. Choteo generalizado, mientras Flo y Amelia miran desde la
arena seca. Aprovechamos para quitar las antenas de las emisoras.
En
la frontera hay bastantes coches y lío como siempre, nos cuesta hora y media
pasar. Nos separan a los tres pero estamos tanto tiempo parados esperando que
nos encontramos y hacemos los papeles para pasar juntos. Hemos llegado a las
17:00 y cruzamos a las 18:30 hora de Marruecos, 20:30 hora española.
Parece mentira que cruce tanta gente todos los años y esté tan desorganizado.
Vamos a casa de los amigos de Miguel, quienes nos invitan a cenar, y nos ofrecen
su casa para lo que necesitemos, son unas excelentes personas.
Repostamos gasoil y nos vamos a embarcar. Llegamos al puerto sobre las 00:00 y
cogemos el ferry a las 2:00, hay un montón de vehículos esperando ya.
Aprovechamos para descansar. Subir la caravana al barco es en este caso toda una
odisea. A la ida subimos de cara y tal como subimos se quedó y bajamos de
frente, sin problemas, ahora hay que subir de culo y deciden que suba la última,
después de todos los demás vehículos por cuestión de altura. Tras subir al barco
y bajar, dar vueltas por allí (mientras suben los demás coches) para orientarla
y poder subir y por dónde hemos de hacerlo, vemos discutir a todos los que
organizan por la caravana, por habernos dejado subir, o intentarlo, cuando nos
tocaba y no los últimos. Es un reniego en cascada, del primero al último, un
chico joven que se lo traga todo (no hay nadie más a quien echar la culpa).
Nos
mandan subir marcha atrás y no muy bien guiados, por cierto, lo que hace que se
le queme el embrague al Patrol. Finalmente y con la caravana arriba la soltamos
para poder meterla bien ajustada como quiere el del barco y después vuelta a
engancharla. La ayuda de Flo y José que ya tienen los coches dentro del barco es
inestimable.
Pensamos que seríamos los últimos, pero no, sube una autocaravana que se coloca
delante de nosotros.
Cruzamos con fuerte marejada. Amelia no lo nota porque se duerme para evitar el
mareo.
Pasamos varios controles de pasaporte y por fin salimos de puerto de Algeciras.
Ya estamos en la Península.
Dormimos un rato en la gasolinera de Algeciras rodeados de marroquíes. Los baños
son iguales que en Marruecos, de pie, y están igual de sucios.
26 de agosto Algeciras
Nos
despertamos en el área de descanso de Algeciras y tras desayunar, muy bien por
cierto, ponemos rumbo a Zaragoza. Nos queda un largo camino, son muchas horas y
estamos todos cansados y con sueño.
En
la parada para comer aprovechamos para ver a Alonso correr, los chicos duermen
la siesta y las chicas charran.
Siguiente parada en Linares, en el área de servicio de Ademuz, en Guarromán,
donde paramos a comer a la ida. Miguel lava concienzudamente el coche y la
caravana porque están negros de la lluvia de la noche de Larache, y no sé que ha
llovido pero no ha conseguido dejarlos bien, siguen negros. En el Lada y el
Maverick no se nota tanto porque son oscuros, pero el Patrol es blanco, bueno
ahora casi gris.
Nos
hidratamos, hace calor, y continuamos viaje.
Paramos a cenar pese a que tenemos poco hambre. Seguimos camino alternando
paradas cortas para dormir y carretera. Acabamos durmiendo a las afueras de
Madrid, pero sabe a poco. Las chicas pensamos que sería preferible descansar más
horas seguidas y seguir y no pocas cada vez, pero los conductores van a su bola.
27 de
agosto
Madrid
Dos
horas de sueño en Madrid en la zona de un centro comercial, rodeados de camiones
y a buscar un lugar para desayunar. El bar del km. 103 está cerrado, abren a las
8.00. Encontramos finalmente un restaurante para desayunar, pero igual hubiera
sido mejor no hacerlo, el café es el peor que hemos tomado en mucho, mucho
tiempo. Nuestras tripas lo notan.
Tras
alguna parada más para descansar, como personas responsables que somos, llegamos
felizmente a Zaragoza sobre mediodía. Cada mochuelo a su olivo y a descansar,
los que puedan, José quiere ir al taller por la tarde y Miguel y Amelia se van
mañana a Senegal, en avión, por supuesto. No sé yo que tal tendrán los bodis.
Final para un bonito viaje de casi 5.000 km. que nos ha permitido conocer zonas
bastante distintas de un país tan grande como es Marruecos.